Muro Esteban Cesar DWS Xtrackers

DWS Group:  cómo los inversores institucionales están dando forma a la inteligencia artificial 

  • Home
  • Análisis ETF
  • DWS Group:  cómo los inversores institucionales están dando forma a la inteligencia artificial 
Informe de ‘Economist Impact’, patrocinado por Xtrackers de DWS Group:  cómo los inversores institucionales están dando forma a la inteligencia artificial 

Regístrese para recibir boletines gratuitos de ETFWorld


Cesar Muro Esteban Head of Xtrackers Sales Iberia – DWS


  • El informe ‘Exuberancia y exposición: los inversores institucionales y el auge de la IA’ analiza cómo los inversores institucionales están configurando —y potencialmente amplificando— el auge de la inversión en inteligencia artificial y cómo equilibran la convicción a largo plazo con la fragilidad a corto plazo, ante una posible corrección del mercado
  • El informe se basa en una encuesta global a 300 inversores institucionales de Norteamérica, Europa y Asia —incluidos fondos de pensiones, aseguradoras, fondos soberanos, fundaciones, family offices y organismos públicos— realizada entre febrero y marzo de 2026

Xtrackers de DWS Group patrocina el informe ‘Exuberancia y exposición: los inversores institucionales y el auge de la IA’, elaborado por Economist Impact. 

Los inversores institucionales ya no son meros observadores ante el auge de la inteligencia artificial, sino que están contribuyendo activamente a impulsarlo. Sus amplios volúmenes de capital los convierten en financiadores naturales de los activos más costosos de la IA, desde centros de datos a hiperescala hasta sistemas de entrenamiento. 

Sin embargo, estas inversiones conllevan riesgos específicos: elevados costes iniciales, rápida obsolescencia y crecientes tensiones geopolíticas en las cadenas de suministro. Estos riesgos plantean una cuestión más amplia: ¿hasta qué punto es sostenible el actual ciclo de inversión en IA? El auge de la IA guarda similitudes con anteriores olas de inversión industrial: transformadoras, pero con riesgo de exceso. 

El informe analiza cómo los inversores institucionales están gestionando esta tensión. Basado en una encuesta global a 300 inversores institucionales, examina qué está impulsando las asignaciones, cómo reaccionarían ante una corrección brusca del mercado y cómo están posicionando sus carteras para capturar el potencial a largo plazo de la IA. 

Las principales conclusiones del estudio: 

El auge de la inversión en inteligencia artificial es frágil y está impulsado, en parte, por la inercia del mercado más que por fundamentos económicos. Más del 70% de los encuestados identifica al menos un factor vinculado al momentum —como el reciente comportamiento bursátil o la elevada concentración de rentabilidades en un reducido grupo de compañías dominantes— como un motor clave de la inversión. En otras palabras, la subida de precios está contribuyendo a justificar nuevas inversiones. 

Sin embargo, el argumento a largo plazo es más sólido: alrededor de la mitad señala las mejoras de productividad a largo plazo como principal motivación, mientras que solo un 14% espera ahorros de costes en el corto o medio plazo. El auge se sustenta en una combinación de convicción y momentum, una mezcla potencialmente inestable. 

Los inversores institucionales anticipan una corrección significativa en las acciones vinculadas a la IA, pero podrían no estar preparados para absorber pérdidas de esa magnitud. Cerca del 80% espera caídas de al menos un 20% en los próximos 12 a 18 meses, mientras que menos del 1% afirma que podría soportar un descenso de ese nivel. A pesar de ello, más del 80% expresa confianza en sus carteras, aunque muchos matizan que se trata de una confianza “moderada”. Esta divergencia sugiere que la resiliencia podría estar sobreestimada. 

Las carteras ya presentan una elevada exposición a la IA —principalmente a través de renta variable—, lo que genera un riesgo significativo de concentración. Aproximadamente dos tercios de los encuestados señalan que entre el 25% y el 50% de sus carteras de renta variable incluyen compañías relacionadas con la IA, un porcentaje superior al de renta fija o inversiones alternativas. La exposición se distribuye a lo largo de todo el ecosistema, desde proveedores de infraestructuras hasta desarrolladores y usuarios finales. Las posiciones están especialmente concentradas en infraestructuras y fondos pasivos, lo que sugiere una preferencia por apuestas indirectas. Aun así, cerca de un tercio de los inversores reconoce tener sobreponderadas las acciones vinculadas a la IA respecto a sus asignaciones estratégicas, lo que deja a las carteras expuestas a cambios en las valoraciones. Esta elevada exposición a la renta variable incrementa el riesgo de una falsa diversificación: si las valoraciones caen de forma simultánea, la diversificación podría ofrecer menos protección de la esperada. 

Los inversores institucionales se están preparando para un entorno de volatilidad, pero muchos planean comprar en lugar de retirarse si las valoraciones caen. Las medidas de gobernanza —como un mayor control por parte de los comités de inversión y la definición de umbrales de rebalanceo— son las estrategias más extendidas. Pocos contemplan reducir su exposición. Por el contrario, la mayoría prevé incrementarla si las valoraciones bajan. Los inversores se posicionan así como compradores oportunistas en un contexto de corrección, más que como vendedores defensivos. 

Los inversores esperan que la IA genere rentabilidades en múltiples sectores, aunque tecnología y finanzas siguen siendo los principales beneficiarios. El sector tecnológico se percibe ampliamente como el que ofrecerá mayores ganancias vinculadas a la IA. El sector financiero también ocupa un lugar destacado, impulsado por expectativas de mejoras en eficiencia y el desarrollo de nuevos productos financieros basados en IA. Algunos inversores regionales, especialmente en Asia-Pacífico, prevén mayores oportunidades en sectores como medios de comunicación o logística. Aun así, las expectativas siguen concentradas en sectores ya estrechamente ligados a la tecnología. 

Los inversores están apostando claramente por Estados Unidos como líder en la carrera por la supremacía en IA. Más del 40% de los encuestados espera que las mayores rentabilidades provengan de este mercado en los próximos cinco años, muy por delante de cualquier otro. China queda rezagada con un 13%, lo que sugiere que su papel podría estar infravalorado. En conjunto, las expectativas se inclinan hacia los mercados desarrollados: un 27% prevé mayores retornos en ellos, frente a solo un 13% en mercados emergentes. 

Los inversores institucionales se están convirtiendo en actores centrales del ecosistema de la IA, tanto como financiadores como usuarios de la tecnología. Su exposición ha crecido rápidamente, especialmente a través de la renta variable, incluso cuando reconocen que las valoraciones pueden ser frágiles. En lugar de replegarse, se están preparando para la volatilidad: refuerzan la gobernanza, mantienen la diversificación y se posicionan para aprovechar oportunidades en un entorno de corrección. Sin embargo, esta confianza se basa en la premisa de que cualquier ajuste será limitado. En la práctica, la elevada concentración en renta variable y la creciente interconexión de los mercados dejan a las carteras expuestas a una posible repricing más amplia. Como gestores de capital a largo plazo, los inversores institucionales no solo condicionarán sus propios resultados, sino también la estabilidad del mercado y el ritmo futuro de la inversión en inteligencia artificial. 

Fuente: ETFWorld.es

Jürg Schneider 10.6870


Suscríbete a nuestro boletín
he leído the Privacy policy y autorizo el tratamiento de mis datos personales para los fines indicados en ellos.

Suscríbete a nuestro boletín

he leído the Privacy policy y autorizo el tratamiento de mis datos personales para los fines indicados en ellos.