DWS : Alemania tiene muchos frentes abiertos. Una incertidumbre que podría agravarse en el caso de que se alarguen las negociaciones de coalición, si el resultado electoral resulta poco concluyente.
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A medida que se aproximan las elecciones alemanas que se celebran este domingo, se puede observar cómo el escenario político se está resintiendo, por la delicada situación económica en la que se encuentra el país. La economía alemana lleva cinco años estancada. En el cuarto trimestre de 2024, la actividad económica de Alemania se situó ligeramente por debajo que en el mismo periodo del año 2019. Esto sitúa a Alemania a la cola de las principales economías europeas, en términos de crecimiento económico.
Nuestro Gráfico de la Semana muestra los promedios de los sondeos cada 30 días desde diciembre de 2020. La Unión Demócrata Cristiana (CDU) y su aliado bávaro, la Unión Social Cristiana (CSU), llamados «democristianos», han obtenido entre un 28% y un 34% en las encuestas. Los socialdemócratas (SPD) y los Verdes están en cifras medias en torno a los dos dígitos, con lo cual no está tan claro que los democristianos puedan conseguir una mayoría de coalición con únicamente uno de ellos. La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ha conseguido avances importante, gracias a su potente retórica populista y a sus críticas a la Unión Europea (UE). AfD ronda en estos momentos el 20%. La carrera por tener influencia se complica si además tenemos en cuenta los partidos más pequeños, como La Izquierda, el nuevo partido populista «Bündnis Sarah Wagenknecht» (BSW) y el liberal Partido Democrático Libre (FDP), que se están acercando peligrosamente al umbral crítico del 5% necesario para asegurarse representación en el Bundestag.
Las medias de los sondeos nacionales muestran una evidente tendencia a la baja de los democristianos desde que se convocaron de elecciones
Las elecciones llegan a Alemania en un momento de grandes dificultades para el país en muchos ámbitos. Desde la pandemia, la recuperación de Alemania se ha situado a la cola de otras grandes economías, debido a la escasa potencia laboral, el estancamiento de la productividad y la insuficiente inversión pública. Esta incertidumbre podría acentuarse si se alargan las negociaciones de coalición, si se da un resultado electoral poco concluyente. Por el contrario, la rápida formación de un nuevo gobierno, liderado por los democristianos, podría tener un impacto favorable en la confianza de los mercados, ya que podría realzar la estabilidad económica y política. Sin embargo, los efectos a largo plazo dependerán de las habilidades del nuevo gobierno para aplicar medidas desregulatorias, abordar las dinámicas de la fuerza laboral y estimular la inversión, especialmente si se requieren compromisos importantes durante las negociaciones de coalición. Los inversores y el resto de players del mercado estarán muy pendientes de las consecuencias de las elecciones para valorar cómo se va a orientar la política fiscal, así como las iniciativas en el sector de las infraestructuras y la estabilidad europea en su conjunto.
Fuente: ETFWorld.es
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